jueves, 9 de abril de 2020

El crimen de Raskolnikov en Crimen y Castigo


  Desde un sentido jurídico, un crimen es una infracción gravísima de orden moral o legal que comprende una mala acción como un asesinato o un robo provocado por un afán personal. Entonces, si un hombre ingresara a la casa de una mujer y le asestara tres golpes con un hacha para matarla y, luego, se adueñase de alguna propiedad de esta, ¿podría incluirse en dicha falta? La respuesta evidente sería un sí rotundo; pero ¿habrá alguna excepción?, ¿alguien que pueda decir lo contrario y justificar la acción? Pues tratándose de Raskolnikov, un hombre que tiene ansias de probar una idea bastante afianzada, este podría ser un caso distinto.
  La palabra “crimen” tiene en la novela un sentido que va más allá del jurídico; es aquel que rebasa todas las normas y leyes humanas porque el objeto del crimen no es asesinar y, mucho menos robar, sino la afirmación del propio derecho a cometer tal acción.
“No he matado para ayudar a mi madre, no… ni tampoco para erigirme como bienhechor de la humanidad, después de haber adquirido los medios. No, he matado sencillamente, he matado para mí solo…”.
  Raskolnikov experimenta la posibilidad de sobrepasar a los seres inferiores que lo rodean. Se siente distinto de los demás y llamado a tener un destino especial; así supone que hombres como él tienen derecho a desconocer todas las reglas. No existe ya moral, sino una libertad total. Por eso, el crimen no posee el valor de un crimen.
  Para él, la vieja usurera es una pared que debe echar abajo para conseguir el afianzamiento de su idea de eliminar a un ser inútil para la humanidad y la tranquilidad momentánea.
 El crimen no es justificable para la sociedad. Ningún ideal ni ninguna religión podrían autorizarla porque levantar la mano contra el semejante es como levantar la mano contra Dios y contra uno mismo, pues se hace mal uso de libertad. Cualquier vida humana vale más que le pensamiento abstracto de un individuo. Nada humano merece la muerte provocada, sin embargo Raskolnivok piensa que todo le está permitido.
  En consecuencia, la acción del personaje es mucho más terrible que cualquier crimen porque trata de demostrar a todos y a sí mismo que “no hay ninguna barrera que no se pueda saltar por encima de todo”. Luego de su confesión a Sonia y a la sociedad, estará en el presidio donde otros sujetos con mayor acción criminal que él no lo querrán y lo evitarán al percibir su acto como el más monstruoso cometido.
  Esto no quiere decir que él sea un monstruo, ya que no es un personaje negativo. Este personaje, más bien, no tiene nada de egoísta, ni de repugnante. Pese a ser un asesino, carece de cualidades inmorales e inhumanas. Si mató, fue porque se había empeñado con toda su alma en resolver algo muy importante para él y para el mundo; tanto así que “habría estado dispuesto a dar mil veces su existencia por una idea”.
  Además, esta muerte que lleva en su conciencia no será fácil para él. En la angustia y en la desesperación que lo acompañan incesantemente, dirá una verdad absoluta: “¡Me maté a mí mismo, no a ella!” y se sentirá tan aislado de la humanidad que ya ni siquiera podrá abrazar a su hermana ni a su madre porque su crimen lo ha llevado a cortar “con unas tijeras cuantos lazos podían unirle con los hombres y con las cosas”.
  Sin embargo, gracias a Sonia, la pequeña prostituta, Raskolnikov conocerá finalmente la verdadera libertad que no es orgullosa. Es una libertad distinta en la que uno no se cree Dios, pues sería querer morir en cuanto se es hombre. Por eso, existe la libertad de elegir el bien y supone también la posibilidad del pecado. Se podría hacer el mal, pero existe la opción de abstenerse porque está prohibido y esto conlleva a una cárcel o, en términos dantescos, al infierno.
  Es que existen quienes practican el mal o el bien siguiendo su propia voluntad, “se creen superhombres y se rompen la crisma con las primeras experiencias”. Asimismo, existen los otros que descubren la dulzura de realizar el bien por el bien mismo que los lleva hacia Dios y los salva.
  Raskolnivov ha hecho un mal por orgullo y, por eso, estropeó la libertad que se le había dado. Quiso destruir lo humano que había en él: el instinto del bien. Es ese instinto lo que lo inclinará hacia la salvación porque es el que resiste mejor las pruebas. Entonces en su arrepentimiento el que recatará su alma y lo llevará a comprender a Dios.
Hipólito César Vilca Panti

BIBLIOGRAFÍA SUGERIDA
Bajtin M., Mijail: “Problemas de la poética de Dostoievski”. México, Fondo de Cultura 
            Económica, 2da. Ed., 2003.
Dostoievski, Fedor: “Crimen y castigo”. Tr. Rafael Cansinos Assens. Barcelona, Editorial   
            Planeta, 2000.
Guardini, Romano: “El universo religioso de Dostoyevski”.Tr. Alberto Luis Bixio. Buenos aires, Emecé Ed., 1954.
Troyat, Henry: “Dostoyevski”. Tr. Irene  Andresas. Barcelona, Editorial Destino, 1946.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Ángeles en el Purgatorio


   Los ángeles intervienen en la Divina comedia de manera importante y decisiva en determinados momentos, pues su atención y cuidados derivan de la perfección del Reino de Dios (Paraíso, canto XXIX); pero ¿con qué aspecto aparecen?, ¿cuál es su sentido en la obra? y ¿cuál, su forma de obrar?
   Sabemos que la aparición del primer ángel data del canto noveno del Infierno cuando Dante y Virgilio son impedidos de ingresar a la ciudad de Dite. Este se muestra, al inicio, mediante retumbantes y pavorosas imágenes auditivas, para luego presentarse imponente ante los diablos que nada pueden contra la voluntad de Dios y, como abstraído por ese éxtasis divino, se marcha sin dirigirles la palabra (Infierno, canto IX).
   Encaminándonos al Purgatorio, su aparición se hará con mayor frecuencia. Desde el comienzo, en el Antepurgatorio,  Dante describe maravillado al ángel barquero como una “luz por el mar tan prestamente”, con alas y una tan “blanca forma” que, próximo a él, su “vista abruma”. Este tampoco se dirige a él ni a su guía Virgilio.
   Así más ángeles seguirán presentándose en el resto del camino de expiación. Dos más emprenderán el vuelo, con fulgurante espada en mano, rubios y de trajes “verdes cual tallos”, para alejar a la serpiente, tentación del mal, de las almas que cada noche visita. Y estos, como los anteriores, se marchan acabada su misión.
   Sin embargo es el siguiente, el ángel portero, quien por primera vez se dirigirá a los peregrinos. A pesar de que su santa irradiación les hace apartar la vista, en ella también hay amor, como se ha de apreciar en su hablar cuando se entera de parte de quien se presentan:
“Que ella os guíe y asista con sus dones
- continuó fácil el cortés portero -
avanzad, pues; subid mis escalones.”[1]
   Lleva traje de color plomizo “como la tierra” y dos llaves entregadas por el mismo Pedro. Les dice cómo irán a ascender por las diferentes terrazas, coge cordialmente a Dante y le inscribe con la punta de su espada las siete “P” que deberán ser borradas vía purificación. De esta manera, se manifiesta el sacerdocio como señal cristiana.
   Luego, en forma consecutiva, aparecerán serviciales, bellos y como “el sol que en nuestros ojos pesa” los siete ángeles custodios de cada terraza, quienes, a excepción del último, borrarán cada “P” de la frente de Dante y lo animarán a subir al siguiente círculo, cantando una bienaventuranza: el de la Humildad borrará la señal de la soberbia, raíz de todo pecado; el del Amor Fraternal, la de la envidia; el de la Paz, la de la ira; el de la Solicitud, la de la pereza; el de la Justicia, la de avaricia y prodigalidad; y el de la Abstinencia, la de gula.  
   Ya Dante es de más “ágil marcha” en su caminar y le queda aún una “P” por borrar; pero en la terraza donde moran los lujuriosos, el último de estos ángeles custodios, el de la Castidad, no puede borrarla e invita alegre a este a entrar en el fuego y purificarse.
   Después los ángeles ya no aparecerán como figuras individuales, con excepción del arcángel Gabriel que está relacionado con la Virgen María; sino mediante coros celestiales, primero en el paraíso terrenal del Purgatorio y, luego, en el Paraíso.
   En mencionado paraíso terrenal, la multitud de ángeles, “cual jamás en el mundo fue blancura”, llega entonando una dulce melodía y arrojando flores alrededor del carro donde viajan. Surge Beatriz y Dante no atina a contestarle nada, pues su vergüenza lo enmudece; sin embargo, compadeciéndose de él, desean que se le perdone pronto e interceden ante ella:  
“¿Por qué, mujer, tan dura así le espantas?”[2]
   Queda implícito que los ángeles representan el estallido de la plenitud celestial. Salen al encuentro del peregrino que se dirige hacia lo alto y lo rodean con su atención y amor.
   Por último, los ángeles son criaturas cuyo accionar está por encima del hombre. Por eso no es posible representarlas en figuras humanas. Son espíritus, no enemigos de un cuerpo; pero sí incorpóreos que emanan una gran luz y ardor. Son seres henchidos de un amor grande que muestran,  en ese rápido llegar y marcharse, su pureza divina. Son enteramente cristianos y forman el ejército de Dios, quien obra mediante ellos. De acuerdo a Romano Guardini[3], “para Dante, los ángeles son esas criaturas de las que se habla en las Escrituras y que están presentes en la vida de la Iglesia”, es decir, criaturas que en la fe, en la obediencia y en el amor se han vuelto hacia Aquel de quien la vida procede y, por cuya iluminación, la vida se torna hermosa. Es indudable que para resaltar su grandeza, el poeta tomó elementos metafísicos, líricos y simbólicos.
Hipólito César Vilca Panti

[1] Purgatorio, canto IX, versos 91-93
[2] Purgatorio, canto XXX, verso  93
[3] Romano Guardini: “El ángel en la Divina Comedia del Dante” Pág. 122

BIBLIOGRAFÍA SUGERIDA
Alghieri, Dante: La Divina Comedia.  Tr. Conde de Cheste. Madrid, Ediciones Íntegra, 2003.  
Avolio, Lamberto: Flor de Florencia. Guía al estudio de la Divina Comedia. 
        Lima, 1944.
De Sanctis, Francisco: Las grandes figuras poéticas de la Divina Comedia.
        Buenos Aires, Emecé Editores, 1945.
Guardini, Romano: El ángel en la Divina Comedia del Dante. Tr. Alberto Luis  
        Bixio.  Buenos Aires, Emecé Editores, 1961.

jueves, 25 de julio de 2019

El espectro de Hamlet

  
  Este personaje es mencionado desde el inicio de la obra[1], pues los soldados lo han visto aparecer en dos ocasiones en Elsinor mientras hacían guardia. A petición de ellos, es que Horacio, el amigo de Hamlet, le dirige la palabra para saber sobre él; pero éste se marcha sin decir nada. Después de este momento, advertiremos por medio de Horacio quién es aquel espectro. Es la figura de quien fuera el último Rey de Dinamarca que luego de desafiar a combate a su homólogo Fortimbrás de Noruega, lo mató y, por el acuerdo sellado entre ambos, se apropió de las tierras del vencido.
   En la escena II del acto I, después de que Horacio informa a su amigo Hamlet sobre el espectro que vio con la figura de su padre, armado de pies a cabeza, de barba gris y con caminar majestuoso y lento, este decide acudir para verlo y saber más. Después, en la escena V de ese mismo acto, se produce el encuentro entre el espectro y Hamlet, por el cual nos enteramos de una importante revelación que marcará el desarrollo de la obra.
   El espectro inicia señalando el poco tiempo que le queda para entregarse a las “llamas de azufre” y el deseo de venganza que debe satisfacer Hamlet. Revela que es el espíritu de su padre, el anterior Rey de Dinamarca, que está condenado hasta que se quemen y purifiquen los delitos que cometió en vida. Luego le ratifica que vengue su asesinato a manos de su hermano Claudio quien, mientras dormía en el jardín, aprovechó el descuido y vertió veneno en su oído para despojarle de la vida, de su reino, de  la Reina y condenar su alma tras haber muerto en pecado. Pide también que, en lo que corresponde a la reina Gertrudis, se lo deje al Cielo para no “mancharse el alma”.
   Ya entregado a su hijo el mandato de venganza, la próxima y última vez que advertiremos la aparición breve de este espectro será en la escena IV del acto III cuando Hamlet discute con su madre. Y es para animar aun más el propósito de venganza que el príncipe no efectuaba y posponía.
   El personaje del espectro es determinante en la obra a pesar de sus breves apariciones, pues revela una información que altera el curso normal de una historia en la que se celebraba el matrimonio del nuevo rey Claudio con la reciente viuda Gertrudis, poco después de llorar “la muerte natural” del anterior Rey. Revela la información que cambiará aun más la vida de Hamlet, un hombre que lloraba la reciente muerte de su padre y no comprendía la actitud de su madre al casarse tan pronto con su tío. Es entonces que la figura del espectro será como el consejero que permanecerá en la mente de Hamlet para animarlo a realizar su venganza.
Hipólito César Vilca Panti

[1] Shakespeare, William: “Hamlet”. Tr, José María Valverde. Barcelona, Editorial Planeta, 2000.

viernes, 12 de abril de 2019

La moral de Gertrudis, la madre de Hamlet

  
 La historia de Hamlet presenta una especie de envenenamiento moral. Podemos intuir que el protagonista había sido feliz hasta un momento impactante de su vida, pues ocupaba su tiempo en sus dedicados estudios, en los ejercicios de cuerpo y espíritu, en el culto a las artes y, desde luego, en el amor a una joven pura y a un padre noble. Sin embargo, sobre este ser sensible por su naturaleza y educación,  sobreviene de golpe la desgracia abrumadora con la muerte de un ser amado, su padre, y el posterior, pero repentino accionar nada moral de su madre que terminará por tensionar toda su maquina nerviosa: 
         “¡Al cabo de un mes! Antes que la sal de sus lágrimas inicuas
          hubiese dejado el enrojecimiento de sus ojos irritados, se casó.
          ¡Ah, prisa maldita, apresurarse con tal agilidad a sábanas incestuosas! [1]
   La madre de Hamlet es Gertrudis quien representa a una mujer sensual que ama, conoce y actúa a través de los sentidos como un animal dominado por las pasiones y los instintos. Por eso, es inconstante en sus afectos. Vive para la felicidad y piensa que la felicidad es su derecho, ignorando que hay deberes pertinentes para conseguirla. De ahí que no suponga ni sospeche que el querer ser feliz puede llegar a ser un mal para su hijo. Esto lo podemos apreciar cuando Hamlet le reprocha su accionar con palabras llenas de resentimiento y mordacidad: “Madre, has ofendido mucho a mi padre… eres la Reina, la mujer del hermano de tu marido” y ella le responde con total ingenuidad y ausencia de culpa: “¿Qué he hecho para que te atrevas a soltar la lengua con clamor tan violento contra mí?”. Incluso justifica el asesinato del Rey con estas palabras: “Todo cuanto vive debe morir”.
   No se piense que Gertrudis no amaba como madre a Hamlet. Sí lo hacía, mas con un instintivo amor biológico que provocará lo suficiente para acelerar la destrucción de su hijo. Veamos, por ejemplo, que en la lucha que éste sostiene con Laertes, ella lo apoya: “Ven, Hamlet, toma mi pañuelo, sécate la frente” y brinda desconociendo el efecto mortal de la bebida para luego expresar entre sus últimas palabras un “mi querido Hamlet”, que no necesariamente es una expresión afligida, sino más bien de amarga queja de su egoísmo en vías de arrepentimiento por todo el daño que su actitud causó en él.
   ¿Y qué causó en él? Pues “morir” prontamente mediante un veneno más moral que mortal que lo conllevó a la desestabilidad emocional. Así lo podemos encontrar ya sin un claro sentido o gusto por la vida: “¡Qué enojosas, qué gastadas, qué insípidas me parecen todas las cosas de este mundo!” y con los nervios crispados: “Ahora yo podría beber sangre caliente y hacer tan crueles cosas que el día se estremecería de verlas. ¡Calma! ”.  Por eso, no necesita buscar las ideas raras, las incoherencias aparentes, las exageraciones y los sarcasmos. Los encuentra fácilmente; no tiene por qué violentarse,  no tiene más que dejarse llevar por sí mismo.
  Entonces Shakespeare presenta a Gertrudis como la dueña de una sensibilidad poderosa que triunfa en su pasión, pero que sucumbe ante su propio egoísmo. Además no la presenta sola, pues “de toda culpa de mujer es responsable un hombre, por injusto, por inepto o por liviano. De las culpas de mujeres como Gertrudis es siempre autor un Claudio, por egoísta, por concupiscente o por malvado” [2].  Así ella hará un enorme mal a su hijo sin saberlo, sin quererlo ni sentirlo, un mal que no dudaría en llorar si tuviera conciencia moral de él, un  mal que acelerará la condena de su hijo a la locura y la desgracia.
Hipólito César Vilca Panti
________________

[1] Hamlet (Acto I, escena II)
[2] Pedro Henríquez Ureña: “Hamlet en sus tres versiones”. Pág. 233
BIBLIOGRAFÍA SUGERIDA
Henríquez Ureña, Pedro: “Hamlet en sus tres versiones”. Tr. Guillermo Mac Pherson y Patricio  Canto. Buenos Aires, Editorial Losada. 3era. Ed., 1968.
Shakespeare, William: “Hamlet”. Tr, José María Velarde. Barcelona, Editorial Planeta, 2000.
Valencia, Luis Emiro: “Hamlet, símbolo de nuestro tiempo”. Bogotá, Fondo de Publicaciones
            “José María Rojas”, 1953.
Traversi, Derek: “Shakespeare”. Tr. Concepción Vásquez de Castro. Barcelona, Editorial
             Labor, 1951.

domingo, 17 de febrero de 2019

 

Ensayo

Desafíos del director líder en la educación peruana del siglo XXI

Hipólito César Vilca Panti

Rocío María Lázaro Landeo

Resumen

En este ensayo, se van a presentar tres desafíos que enfrenta el director líder en el contexto de la educación peruana del siglo XXI. El primero se vincula con la formación y ética profesional con la que debe contar. El segundo se relaciona con la amplia diversidad cultural que existe en el país. El tercero es la calidad educativa a la que debe conducir a los estudiantes de su institución educativa. Además de explicar cada uno de ellos, se proponen determinadas acciones que podrían considerarse en su liderazgo.

Palabras clave: director, líder, desafíos, ética profesional, diversidad cultural, calidad educativa

 

Introducción

Cada cierto tiempo, de acuerdo con las normas educativas peruanas, se anuncian concursos públicos para ocupar el cargo de director de alguna institución escolar. Según el artículo 18 de la ley 29062 de Carrera Pública Magisterial (2018), él es la máxima autoridad y el representante legal de la institución educativa. Se constituye como el responsable de los procesos de gestión educativa, pedagógica y administrativa. Además, tiene la función de promover las mejores condiciones materiales y de clima institucional para el adecuado desempeño profesional de los docentes y para que los estudiantes logren aprendizajes significativos. Por lo mencionado, el director debe ser una persona que pueda realizar mejoras en el colegio donde se encuentre, pero, más que ello, debe ser una persona que pueda impulsar cambios, aunque las circunstancias sean adversas. De acuerdo con lo anterior, cada individuo que se proponga a asumir dicho cargo, o ya lo tenga, no tiene que considerar que es meramente una función administrativa y que, por consiguiente, adquiriría beneficios económicos o mayor estabilidad, sino que va a asumir una responsabilidad que repercutirá en la comunidad educativa, como el líder que está llamado a ser, debido a que su trabajo se tiene que orientar a lograr una nueva cultura, a la innovación o a la adaptación al cambio. Es así como su labor no es fácil y se encuentra expuesta a enfrentar ciertos desafíos que tiene la educación peruana del siglo XXI, los cuales se relacionan con su formación y práctica de ética profesional, con la diversidad cultural y con los estándares de calidad educativa. Ante la importancia de este tema, en este ensayo, a continuación, se ha creído conveniente explicarlos, de tal manera que se puedan establecer acciones desde su liderazgo para realizar un cambio educativo.

La formación y práctica de ética profesional

Uno de los mayores desafíos que tiene el director líder se relaciona con su formación, ya sea en el plano pedagógico o de gestión, y con la práctica de su ética profesional. Por un lado, no es suficiente ser un buen profesor de aula para asumir esta función, sino que debe estar preparado para cumplir funciones de conducción de un grupo, poseer ciertas formas de comportamiento, habilidades básicas para el manejo de técnicas de gestión pedagógica e institucional, así como poseer una calificación óptima para el cargo. Según el Minedu (2012), ha de evidenciar sus dominios, competencias y desempeños. Entre ellos, se puede mencionar la gestión de las condiciones para la mejora de aprendizajes y la orientación de los procesos pedagógicos, la conducción de manera participativa de la planificación institucional, la promoción de la participación democrática, y el fomento de la evaluación de la gestión de la institución educativa y el rendimiento de cuentas. Por otro lado, de acuerdo con Restrepo y Restrepo (2012), el director líder es quien debe traducir los ideales formativos de la institución en estándares éticos, de tal modo que haya una sana convivencia entre todos los miembros de la comunidad educativa. Para ello, debe haber coherencia entre sus principios éticos y sus acciones. Por ejemplo, no es posible que quien ocupe este cargo se deje llevar por sus intereses económicos personales al apropiarse del dinero destinado para la mejora de la infraestructura de un colegio y deba mentir con que no se le proporcionó lo suficiente. Por lo tanto, es necesario que el director líder sea un ejemplo de vida y se convierta en inspiración para los demás, no solamente para los docentes, sino también para los alumnos y los padres de familia. Además, es importante que todas las decisiones que tome se basen en documentos visibles y manejables por todos como reglamentos o normas de convivencia, de tal forma que siempre haya transparencia y pueda haber desarrollo, crecimiento y consolidación en las personas que se encuentran bajo su liderazgo.

La diversidad cultural

Otro de los desafíos que tiene el director líder se vincula con la diversidad cultural. En un contexto como el peruano, es importante saber que no hay un solo modelo de realización humana y se debe entender que ninguna persona es mejor que otra por su cultura.  Según un principio de la teoría del desarrollo humano, el fin último de la vida es la libertad, por lo que, más que “tener”, importa el “ser”. Para autores como Sen (2010), esto significa realizar todas las potencialidades del ser humano en el sentido de acceso a oportunidades, capacidad de asociarse con los demás y el ejercicio de la ciudadanía. En ese sentido, el director líder es el llamado a ser la cabeza para generar las condiciones necesarias y ampliar las oportunidades de todas las personas de la comunidad educativa para que puedan realizarse como seres humanos y ejerzan plenamente sus derechos. Entonces, su práctica debe estar orientada a realizar determinadas acciones y gestiones. Según Vergara y Alegría (2010), estas son las siguientes: primero, promover la formación de redes de colaboración entre la institución educativa y los centros de formación magisterial; segundo, guiar el diseño del conjunto de programas de formación inicial y constante de los docentes en relación con la inclusión y la atención a la diversidad; tercero, formar equipos de apoyo interinstitucional; cuarto, crear espacios de atención y apoyo a los padres de familia y profesores; quinto, apoyar en el diseño, ejecución y evaluación de programas de investigación educativa relacionados con el tema. De ese modo, este proceso, en función de la diversidad, considerará la generación de un plan de acción desde las sesiones y los encuentros de sensibilización de docentes, alumnos y padres de familia. Además, por su accionar, se deberán realizar talleres de formación sobre atención a la diversidad, la creación de materiales de apoyo a la inclusión y el diseño de adaptaciones curriculares individualizadas, toma de decisiones curriculares comunitarias. Incluso, será el promotor de que el centro educativo se adapte a las necesidades de todo el alumnado, y se logre un trabajo conjunto de los equipos de apoyo con los docentes y la integración de estudiantes diversos.

Los estándares de calidad educativa

Un desafío más al que se enfrenta el director líder es el buscar que su institución consiga estar dentro de los estándares de calidad educativa. En la prueba PISA del año 2015, según OECD (2016), Perú ocupó el puesto 63 de los 70 países participantes en la comprensión lectora. Aunque consiguió un avance significativo en el rubro al registrar una mejora de 14 puntos en relación con los 384 obtenidos en el 2012, existe un 46.7 % de estudiantes peruanos ubicados entre quienes presentan los peores resultados y solo un 0.6 % se muestra en los más altos niveles de tal evaluación. Esta posición revela la educación precaria en el país, no solamente con respecto de otros países participantes, sino por el hecho de que no serían capaces de alcanzar, mediante la lectura, un desarrollo personal y una participación activa en la sociedad a futuro. Ante situaciones como esta, relacionadas con alcanzar estándares de calidad, según Freire y Miranda (2014), el director líder debe interactuar de forma directa con los estudiantes mediante el monitoreo y la sanción de la conducta si fuese inapropiada, así como de las acciones que tiendan a controlar la disciplina de aquellos que presentan problemas o faltan frecuentemente al colegio. Esto tiene que ocurrir así, debido a que su función consiste en dirigir y supervisar el desarrollo, la evaluación y la mejora de la educación de todos los alumnos. Por otro lado, de manera indirecta, el liderazgo del director incide en el rendimiento de los estudiantes en tanto contribuya a desarrollar entornos de aprendizaje para los profesores, logre estimular una comunicación fluida con ellos, los supervise constantemente, comparta la toma de decisiones, y los motive y aliente sus capacidades. De este modo, definitivamente, habría un mayor desempeño de los profesores en el aula, lo cual implicaría mejoras en el rendimiento de los estudiantes y, por consiguiente, que se pueda alcanzar los estándares de calidad. Al respecto, Salmi (2009) añade que es muy importante que el director líder considere tres factores que se interrelacionan. El primero es que pueda concentrar talento docente en su institución, cuyo nivel de formación continúe enriqueciéndose con conocimientos específicos y métodos educativos, y que haya un vínculo con docentes de toda la comunidad académica, lo cual garantizará el acceso de los estudiantes a una educación de calidad. El segundo es el gestionar abundantes recursos para que haya un ambiente pertinente de aprendizaje, los cuales incluyan tecnologías de información y comunicación, y el uso del inglés, además de las nativas. De esa manera, los estudiantes podrán desarrollarse en ámbitos locales e internacionales. El tercero es que propicie condiciones que fomenten la visión estratégica, la innovación y la flexibilidad, lo que permitirá que en la institución se tomen decisiones conjuntas y pertinentes, y que se administren los recursos adecuadamente en favor de los estudiantes.

Conclusión

En síntesis, el director líder se enfrenta a ciertos desafíos en el contexto de la educación peruana del siglo XXI. En primer lugar, estos se relacionan con la formación pedagógica o de gestión y la práctica de la ética profesional que pueda tener, debido a que no cualquier persona, por más que haya sido un buen docente, debe cumplir esta función. En segundo lugar, existe una amplia diversidad cultural en el alumnado con la que pueda relacionarse en su institución educativa, puesto que, en un contexto como el peruano, no hay un solo modelo de realización humana al haber una variedad significativa de culturas. En tercer lugar, los estándares de calidad a los que debe tener como objetivo en la institución educativa donde es director son altos, por lo que es necesario que su liderazgo sea ejercido con la consideración de los docentes con los que cuenta, los recursos que se van a emplear y los alumnos a lo que se pretende educar.

Al respecto, si bien es cierto que la labor del director líder no es fácil por los desafíos que tiene que enfrentar, es necesaria su presencia y que asuma su compromiso con responsabilidad. Por otro lado, es cierto que no el único actor educativo que debe velar por los alumnos, como es el caso de los docentes quienes también deberían asumir su liderazgo desde la función que desempeñan. Sin embargo, como cabeza de la institución educativa es el llamado a impulsar el cambio educativo, pese a las circunstancias evidenciadas del contexto peruano actual.

Referencias

Freire, S. y Miranda A. (2014). El rol del director en la escuela: el liderazgo pedagógico y su incidencia sobre el rendimiento académico. En Avances de Investigación 17. GRADE. Lima.

Ministerio de Educación (2013). Marco del buen desempeño del directivo. MINEDU. Lima. Recuperado de  https://goo.gl/Gx39UL.

Ministerio de Educación (2018). Normas de Carrera Pública Magisterial. MINEDU. Lima. Recuperado de https://goo.gl/9bKB6Y.

OECD (2016). Singapur encabeza la última encuesta PISA sobre educación que realiza la OECD a escala internacional. PISA: Publicación OECD. Recuperado de https://goo.gl/x73Yzu.

Restrepo, J. y Restrepo, M. (2012). Cinco desafíos en el ejercicio del liderazgo en los rectores de colegios. Educ. Educ. Vol. 15, N.°1, 117-129. Recuperado de https://goo.gl/KbHu91.

Salmi, J. (2009). El desafío de crear universidades de rango mundial. Banco Mundial en coedición con Mayol Ediciones S.A. Washington.

Sen, A. (2000). Desarrollo y Libertad. Ed. Planeta. Buenos Aires.

Vergara, M. y Alegría, J. (2010). Diversidad cultural: un reto para las instituciones educativas. Ed. De la Noche. Guadalajara.


sábado, 17 de febrero de 2018

 

Ensayo

El perfil del docente inclusivo intercultural

Hipólito César Vilca Panti

En la educación actual, es importante que se construyan situaciones de enseñanza-aprendizaje con la consideración de la diversidad que existe en el país. Estas deben permitir una buena práctica docente con los diferentes contextos sociales, raciales y culturales basadas en la equiparación de oportunidades y la igualdad de derechos. Es en ese sentido que el perfil del maestro debe contemplar determinados rasgos que le permitan resultados satisfactorios en función de los alumnos. 

En el aspecto profesional y académico, el docente debe contar con una formación calificada para desempeñarse en distinto ámbitos y a sabiendas de la diversidad que podría contactar en su práctica. Definitivamente, la universidad debe contribuir con ello; sin embargo, por sí mismo, debe haber una capacitación constante en todo lo que compete a educación inclusiva. Ello también involucra que deba ser un investigador permanente para identificar problemas y proponer alternativas de solución con respecto a los hechos que puedan presentarse en el aula y fuera de ella. Por otro lado, debe ser una persona que maneje estrategias, métodos, técnicas y tecnología que le permitan resultados satisfactorios con los distintos tipos de estudiantes que pueda tener. A todos ellos debe saber conducir para que se integren, se respeten con sus semejanzas y diferencias, con sus tradiciones, y participen activamente en las sesiones sin que se sientan apartados de los demás. Por ello, es importante que sea muy variado e innovador en su propuesta docente, la cual incluye la presentación de la información en forma escrita, oral, visual, gestual, gráfica contextualizadas para que todos los alumnos puedan entenderlo, y comunicarse con él y entre ellos. Asimismo, acorde con lo anterior, debe tener un manejo adecuado de, por lo menos, una lengua nativa del Perú, además del español.

          En el aspecto ético y valorativo, el docente debe ser una persona coherente con lo que predica. En otras palabras, es una persona que no discrimina o excluye en su vida personal. Por lo contrario, entiende muy bien que todo ser humano tiene características que los diferencian y orígenes distintos, los cuales sabe tolerar, sino se ajustan a sus creencias. Es por ello que tiene mente abierta para aceptar la diversidad y respetarla sin que esta sea objeto de burla o marginación. Además, tiene una actitud positiva hacia la inclusión, porque conoce muy bien que debe haber igualdad de oportunidades. Por lo mismo, en el aula, se comporta de manera equitativa con los alumnos de acuerdo con sus capacidades y posibilidades, y tiene capacidad de escucha, de tal forma que ellos pueden confiar en él. 

Definitivamente, no hay un único perfil del docente inclusivo intercultural, dado que este variará según el contexto donde se desempeñará el maestro. Sin embargo, existen rasgos básicos y comunes de dicho perfil como los presentados en este texto, los cuales podrían ser considerados para que haya éxito en el objetivo de lograr que toda la diversidad del país tenga la misma oportunidad de educación.

  

Referencias bibliográficas

El Tiempo (2010). León Trahtemberg: El perfil del buen docente: no creo que tal cosa exista. Piura, Perú: El tiempo. Recuperado de http://www.trahtemberg.com/entrevistas/1601-el-perfil-del-buen-docente-no-creo-que-tal-cosa-exista.html

García, Pérez y Ramos (2010). El docente inclusivo. Tijuana, México: Revista ENFT: Recuperado de https://sites.google.com/site/revistaenft/home/inclusividad

Granada, Correa y Sanhueza (2013).  Actitud de los profesores hacia la educación inclusiva. Universidad Católica del Maule, Chile: Papeles de trabajo - Centro de Estudios Interdisciplinarios en Etnolingüística y Antropología Socio-Cultural. Recuperado de http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1852-45082013000100003

Prioretti (2017). Perfil de un docente inclusivo. Tijuana, México: Inclusión y Calidad Educativa. Recuperado de https://sites.google.com/site/revistaenft/home/inclusividad

 

jueves, 14 de septiembre de 2017

El morfema

Una definición de morfema señala que es la unidad mínima significativa de la primera articulación o división del signo lingüístico, unidad portadora de sentido, por lo cual se opone al fonema, que es la unidad mínima de la segunda articulación (Dubois. Óp. cit.: 433, en otros términos, es una unidad o componente de la palabra que tiene un significado.

Una palabra puede estar constituida generalmente por dos clases de morfemas: un elemento central o nuclear (morfema lexical) al que se le pueden agregar otros elementos que le aporten los accidentes gramaticales o ideas variadas según el tipo de palabra (morfema gramatical, el cual se subclasifica en morfemas flexivos y morfemas derivativos).

Según Pottier, citado por Luis Miranda (óp. cit: 131), los morfemas lexicales, raíces, o lexemas son caracterizados como morfemas pertenecientes a conjuntos ilimitados y abiertos, pues nadie sabe su cantidad y cuáles son en su totalidad, por ejemplo, los morfemas lexicales verbales: cant-; am-; soñ-; tem- ; beb- ;com- ;viv-; part-; mor-. A este repertorio de morfemas, se le puede añadir nuevos elementos con el tiempo cuando se trata de incorporar un nuevo léxico al ya existente de una lengua. Gómez Torrego (2002:16), agrega que este morfema es aquel que soporta el significado central de una palabra y, por consiguiente, es común a otras palabras de su misma familia. Por tal razón, mar es el morfema lexical de maremoto, marino, marinero, marejada, etc. y pan es el morfema lexical de panera, empanada, panadero, panadería, etc. En cambio, los morfemas flexivos o desinenciales son las terminaciones de una palabra que indican los significados gramaticales de género, número, persona, tiempo y modo: bell –a, gat –a (género femenino); pan –es, flor –es (número plural); cant –ó, mur –ió (3era. persona); viv –ió, am –ó (tiempo pretérito indefinido); cant –es, tem –as (modo subjuntivo). Por su parte, los otros morfemas gramaticales, es decir, los morfemas derivativos, son ciertos segmentos que, sin ser desinencias, preceden o siguen a una raíz y carecen de una autonomía fuera de la palabra. Son aquellos que aportan significados muy variados como procedencia, tamaño, desprecio, negación, cualidad, etc. A los que preceden a la raíz se les denomina prefijos, mientras que a los que lo siguen, sufijos.

Los prefijos carecen de autonomía y, al preceder a un morfema lexical (ML), pueden presentarse uno o más simultáneamente:
des HACER
des com PONER

Generalmente, no cambian la categoría de la palabra:
COLOR (sustantivo) bi – COLOR (sustantivo)
FINITO (adjetivo) in – FI NITO (adjetivo)
JUICIO (sustantivo) pre – JUICIO (sustantivo)
MORAL (adjetivo) a – MORAL (adjetivo)

Incluso, un mismo prefijo puede aportar varios significados por ser polisémico:
re- en re – LEER significa “volver a”; en cambio,
re- en re – LIMPIO significa “muy”;

Otros prefijos aportan un valor de intensificador:
archi en archi – MILLONARIO
extra en extra – OFICIAL
re en re – LINDA
súper en super – AMOBLADO

Los sufijos presentan una mayor variedad que los prefijos y pueden ser de varias clases. Entre estas, podemos citar a algunas:

* Los diminutivos suelen expresar valores expresivos de pequeñez, afecto y hasta apelación; por ejemplo, en perrito, abuelita y momentito, respectivamente. En el primero, el morfema derivativo (MD) –ito expresa la idea de que el perro referido es pequeño; en abuelita, en cambio, el -ita no expresa que la abuela es pequeña, sino hay una manifestación afectuosa. Asimismo, en momentito, el -ito no indica que el momento sea pequeño, sino que se espera que el interlocutor no se impaciente.

* Los aumentativos aportan valores de aumento como el MD –ón de portón o el -ota de mesota, por citar algunos. Pero no siempre el –ón mencionado indica valor de aumento, sino de carencia como en pelón (poco pelo).

* Los despectivos manifiestan desprecio como el MD –zuelo de jovenzuelo, -eja de calleja, -astro de poetastro o –ucho de feúcho.

* Los superlativos indican el máximo grado de cualificación como el MD –ísimo de bellísimo o el –érrimo de paupérrimo.

* También hay los de origen y procedencia como el MD –ano de peruano, el –eno de chileno, el –eño de madrileño, el –és de genovés, el –í de marroquí o el – ita de israelita.

* Los de colectividad pueden ser –ada de caballada, -ambre de pelambre, -amen de velamen, -erío de caserío o –ado de profesorado.

* Asimismo hay los que indican profesión como el –ado de secretariado; los de crías de animales como el –ezno de osezno, los de partición como el –avo de doceavo, los de movimiento como el –ismo de romanticismo o el adverbializador –mente de comúnmente.

Según el Esbozo (óp. cit. 165), vale decir que tanto los morfemas flexivos como los derivativos constituyen en el español repertorios reducidos y limitados, sin embargo, los segundos forman series de palabras numéricamente desiguales. Algunos sufijos, por ejemplo como –oso servirán para formar palabras adjetivas: celoso, goloso o temeroso y otro sufijo como –ud, para formar palabras sustantivas: quietud, actitud o aptitud; sin embargo, esto no quita que un mismo sufijo pueda formar adjetivos y sustantivos como –rio en bancario (adjetivo) y presidiario (sustantivo), así como que más de un morfema derivativo se puede asociar a una raíz: ALT –ivo, ALT –ura, ALT –eza.
Hipólito César Vilca Panti

lunes, 27 de julio de 2015

El voki

     El voki es un recurso útil para el docente, no solamente para colocarlo en nuestras páginas a manera de presentador, sino también para otras funciones como recordatorios atractivos para los alumnos a exámenes, trabajos o reuniones. Además, ellos mismos lo pueden utilizar como parte de un proyecto virtual de sus propias páginas, entre otros aspectos.
   Es un servicio en linea que nos permite crear un personaje de diferentes tipos como una avatar (animales, gente común, personas famosas hasta algunas parecidas a nosotros mismos). Le podemos  hacer variaciones como modificarle rasgos del rostro, manera de vestir o fondos y, algo muy interesante, podemos generarle una voz como la que figura entre las opciones o, incluso, la propia voz por medio de una alternativa que permite hablar y guardar el sonido.
    Aquí figura un link donde nos tenemos que registrar primero para luego proceder a crearlo.

domingo, 19 de julio de 2015

Análisis e interpretación del Poema 20 de Pablo Neruda


Este poema muestra el dolor por la pérdida de la amada y la melancolía que se siente al evocarla. Cuando el poeta dice: “Puedo escribir los versos más tristes esta noche” habla con total propiedad, pues las circunstancias que atraviesa le permiten la plena expresión de sus sentimientos; son una fuente para su escritura.
Escribe: “La noche esta estrellada,/ y tiritan, azules, los astros, a lo lejos” probablemente como una metáfora donde la noche llena de estrellas como la mujer amada está tan lejana que es inalcanzable. Luego, repite que puede escribir los versos más tristes… para enfatizar su tristeza en un marco de melancolía por el amor perdido que quiso; pero que dudosamente le correspondió:
“Yo la quise, y ella a veces también me quiso”.
Lo anterior parece contradictorio cuando dice:
“Ella me quiso, a veces yo también la quería”.
Pero es una forma de manifestar la ambigüedad del sentir amoroso, lo inaccesible y lo inseguro que el amor puede llegar a ser.
Recuerda que en noches como esa, cuando escribe su poema, tuvo a su amada entre sus brazos y la besó una cantidad indeterminada de veces bajo el cielo infinito. Todo era felicidad entre ellos y el amor era vivido en su más alta intensidad; sin embargo, el amor también cumple un ciclo vital, pues nació, se desarrolló y luego murió de alguna manera:
“Pensar que no la tengo, sentir que la he perdido.
Es ese pensamiento en la amada perdida que inspira al poeta y se constituye en su fuente de creación. Luego, la soledad y el silencio: “Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella” permiten que su melancolía sea mayor, más aún cuando “la noche está estrellada”, como en los tiempos que vivía el amor junto a ella; pero que ahora vive en su ausencia.
La distancia vuelve a aparecer en el poema: “A lo lejos alguien canta…” y el alma del poeta no se contenta con haberla perdido; por eso, el dolor de ese amor vivido le produce la inspiración de continuar escribiéndole aunque no esté presente. Pese a ello, desea tenerla cerca y la única manera que encuentra es buscándola a través del recuerdo, manifestado en su poema.
“Como para acercarla, mi mirada la busca”.
Manifiesta que ya no son los mismos, que han cambiado desde la época de su amor pleno, porque todo cambia, más aún si los enamorados dejan de serlo; sin embargo, queda todavía algo de ese amor: el recuerdo de la amada y la reflexión de pensarla en brazos de otra persona que en el momento actual la ame.
Aparece otra aparente contradicción entre estos versos que constituyen pareados distintos:
“Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise”, frente a “Ya no la quiero es cierto, pero tal vez la quiero”.
Estos conducen a pensar en la incertidumbre del amor, en lo voluble que puede llegar a ser, pues el poeta duda: “Tal vez la quiero”. Es que el amor, pese a durar corto tiempo, puede mantenerse en la mente de los exenamorados durante un tiempo prolongado como lo cree el poeta: “Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido”.
Queda finalmente decir que el recuerdo que la amada perdida suscita en la mente del poeta es aquel dolor que le permite escribir.
Hipólito César Vilca Panti